
Me pregunto cada hora, segundo, días si Dios hizo el bien de habernos puesto en personas que no conocíamos y que fuesen partícipes de nuestra diario vivir hasta el fin de nuestra existencia.
Ellos no tienen la culpa y menos nosotros, pero si hacemos el mal, algo que no está deseado siempre ocurren desgracias, al menos si no se está programado. Nos sentimos con compañías algo perversas, extrañas, difícil de poder contar y hablar de nuestros sentimientos, es desconfianza y aparece ese animal que nos está esperando para comernos vivos, lo hace lentamente, contagiándonos sin darnos cuenta para que por último podamos caer en tentación.
No quiero que en futuro suceda esto, no lo desearía para mi vida, pero en estos momentos, la felicidad aborda en un solo hombre, y que no puedo mirar y ver en mis alrededores que no sea él, porque alumbra, embellece este infierno que poseo, las cosas porque sí, por obligación, no está dentro de mis principios y no porque me lo enseñaron, si no que los indagué uno a uno de las diferentes personas extrañas a mi, y cuando digo extrañas es porque no son de " sangre ", de esas personas aprendí, y por el hecho de ser independiente, de descubrir cosas y actos por sí solos.
y aquí vamos de nuevo...no quiero un futuro así para mi futura descendencia, es absurdo, es ambiguo y estúpido, las cosas porque sí, no tienen ninguna validez, no quiero formar parte de esa extrañeza y de esa frialdad por la que se vive ahora, no se enseña a hacer padres ni menos de como a hacer hijos, pero deben tratar de hacer lo posible, cosa que si no actúa uno, los demás no lo hacen y por qué siempre es uno que debe colocar iniciativas, aquí vamos de nuevo con las interrogantes de no querer decir directamente si no escrito, es imposible hablar con la pared, o con tu mascota, con tus amigos o con tu pareja, no podemos hacerlo llegar a su destinatario, es desesperante, de querer gritar y no se puede, porque no permite...
Llegamos a los puntos suspensivos, pero falta poco, queda muy poco, si se hacen las cosas bien, debemos proyectarnos, y cumplir con nuestros sueños y es momento de respirar como nunca se ha hecho, con alegría y anhelo en decir Adiós.
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