
Un día lluvioso, observando desde mi ventanilla, lo hermoso y misterioso que estaba la tarde . Solitaria, sin luces ni sentimientos, se apoderó de mí, en ese aquello lugar. Bancas con madera deteriorada, por el agua, sentí una sensación extraña, miedo, tal vez, cuando vi una luz intensa, que venía desde lo más profundo del ser. Un rayo que partía y a la vez me carcomía mis pensares y pesares, era un alma que me pedía ayuda, me decía con su mirada que estaba atrapado y venía hacia mí alma para apoderarse de ella y revivir junto a mí, compartiendo sentimientos, hasta ahora sentir y pensar de dos formas: "normalidad o anormalidad", ese pensar que solamente se da una vez, pero fui débil, al final de todo esto me dí por vencida .
